Para pintar las paredes de un espacio de trabajo, ya sea un despacho de una casa o una oficina, siempre son recomendables los tonos neutros como el blanco, el gris claro o el beige para que las paredes no sean un elemento de distracción, ya que estos colores favorecen la concentración.
Si el espacio va a ser utilizado por muchas personas y las paredes pueden sufrir con el paso del tiempo, se puede aplicar una pintura esmaltada que tiene mayor resistencia y lavabilidad que la pintura plástica. Si el despacho se encuentra en una casa, con pintura plástica lavable sería suficiente.